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Sociedad

De un pueblito a la alta costura: llegó a Buenos Aires con 400 pesos

Miercoles, 24 de Noviembre de 2021 . 20:12 Hs.

 

Como el armado de¬†collares, pulseras y anillos¬†que dise√Īa,¬†Aldo Sotomayor¬†construye su carrera¬†pieza por pieza.¬†Ninguna sobra, a lo sumo se recicla. Para atr√°s y para adelante, as√≠ se mueven las¬†dos pinzas¬†con las que el¬†chaque√Īo¬†aprendi√≥ a hacer un rulo, encastrar materiales y convertirse en artesano de su propia marca de accesorios. Para atr√°s y para adelante: le busca la vuelta a todo.

'Me vine a Buenos Aires con una valija y 400 pesos',¬†cuenta el dise√Īador, de 38 a√Īos, oriundo de¬†Presidencia Roca,¬†un pueblo¬†al este de Chaco que¬†limita con la provincia de Formosa,¬†con¬†menos de 4000 habitantes.¬†'Ten√≠a s√≥lo el pasaje de ida', recuerda.

Cuando Aldo lleg√≥ a la estaci√≥n de Retiro en 2012, sus planes- como su presupuesto- eran bien concretos: encontrar un trabajo y perfeccionarse en la carrera de Dise√Īo Gr√°fico. Hab√≠a estudiado en la¬†Universidad Nacional del Nordeste (UNNE),¬†en la ciudad capital de¬†Resistencia¬†pero, seg√ļn √©l, 'ac√° hab√≠a otro nivel', otras herramientas tecnol√≥gicas.

'Conseguir trabajo me cost√≥ mucho', admite el dise√Īador sobre esos tres meses de b√ļsqueda laboral en los que hizo rendir al m√°ximo sus 400 pesos. La venta de algunas prendas que hab√≠a tra√≠do del local de ropa que su mam√° ten√≠a en Chaco tambi√©n lo ayudaron a mantenerse.

'Le vendía a mis compinches -como le decimos en el interior a los amigos o conocidos- y se los ofrecía como 'made in Chaco'', se ríe Aldo de su facilidad para el comercio. 'Te vendo todo', agrega.

Es cierto, mientras estudiaba en la UNNE¬†hizo todo tipo de changuitas.¬†Trabaj√≥ en un ciber caf√©, vendi√≥ alfajores y les ofrec√≠a perfumes de imitaci√≥n a sus alumnos mientras era ayudante de c√°tedra.¬†'No se me ca√≠an los anillos. Era para mi sost√©n',¬†explica el chaque√Īo. En realidad, lo recaudado lo usaba para sus salidas o para costear los materiales de la carrera de dise√Īo, aunque muchas veces se las rebuscaba.¬†'Quiz√° me ped√≠an cart√≥n¬†passepartout¬†y, en cambio, usaba cajas de zapatos. Me las arreglaba',¬†aclara.

'Me iba bien no me pod√≠a quejar. Pero al recibirme sab√≠a que se terminaba la joda', reconoce Aldo. El arreglo con su mam√° fue claro desde el vamos. Ella se hab√≠a comprometido a ayudarlo con el alquiler y la 'mercader√≠a' -como le dice a la comida- durante los a√Īos que durase la carrera.¬†'And√° a probar y fijate.¬†Yo puedo hasta un punto. Te doy educaci√≥n, una vez que cumplas ese ciclo, te suelto a la vida',¬†le aclar√≥ la mujer. Y cumpli√≥.

El mundo de los accesorios

'Era muy claro para m√≠, ten√≠a que recibirme y trabajar de lo que sea', relata el dise√Īador. Y as√≠ fue. Despu√©s de tres meses en la Ciudad de Buenos Aires consigui√≥¬†un puesto como cadete en una empresa mayorista de accesorios,¬†en el¬†barrio de Flores.

¬ŅQu√© mundo es este?,¬†se pregunt√≥ el chaque√Īo cuando conoci√≥ el¬†detr√°s de escena del armado y producci√≥n en serie de accesorios.¬†'No ten√≠a ni idea, pero me impresion√≥.¬†Dur√© seis horas como cadete y la due√Īa me ofreci√≥ trabajar en la parte de dise√Īo y producci√≥n. No s√© si fue mi curr√≠culum o qu√©, pero algo vio',¬†dice.

Aunque por la cantidad de horas el trabajo no le permitiría cumplir con uno de sus planes iniciales, el estudio, no lo dudó. La propuesta incluía un mejor sueldo y el fin de semana libre. Fue en ese mundo ajeno que Aldo conoció los dos instrumentos que se convertirían en sus herramientas más valiosas: la pinza chata y la pinza rosario.

Dos meses m√°s tarde, Aldo le propuso a la due√Īa del local llevarse un¬†bolso de insumos¬†para armar el¬†dise√Īo en horario extralaboral.¬†Durante un a√Īo la secuencia de lunes a viernes fue la misma: sal√≠a de Flores a las 6 de la tarde, llegaba a su casa a las 7, se ba√Īaba, armaba unos mates y trabajaba hasta las 3 de la madrugada. A la ma√Īana siguiente, fichaba a las 8 con un bolsa lista llena de accesorios. Y eso, era plata extra.

Un a√Īo y medio despu√©s de haber ingresado al local en Flores, le resignaron el contrato por motivos que al d√≠a de hoy desconoce.¬†'Fue muy sorpresivo. Estuve ochos meses sin conseguir trabajo',¬†explica. Con una parte de la indemnizaci√≥n se guard√≥ un 'puchito' para la obra social. 'Aunque no tengas para comer, que nunca te falte para la salud. Eso me lo inculc√≥ mi mam√°',¬†resalta.

Con otro resto, compr√≥ insumos con los que se hizo de¬†un stock propio que no tard√≥ en exihibir en una feria de Puerto Madero.¬†La respuesta fue inmediata: '¬ŅCu√°ndo quer√©s empezar?'.¬†El fin de semana siguiente lleg√≥ con porta collares hechos a mano y una bolsa de consorcio que, bien tirante, disimulaba la falta de pa√Īo.¬†'No es por avaro pero, si se puede reciclar y sirve, siempre intento ahorrar. Le busco la vuelta a todo',¬†expresa. Sobre el pl√°stico negro ahora sobresal√≠an sus collares, aros y pulseras.

Adem√°s de vender sus propias creaciones, de lunes a viernes Aldo se dedicaba a la venta de autos. Dentro de la concesionar√≠a pas√≥ por todos los rubros, call center, planes de ahorro, hasta el √°rea de control y calidad. 'Me recib√≠ de vendedor',¬†ironiza. En paralelo, no abandonaba sus pinzas y de vez en cuando le vend√≠a alg√ļn accesorio a sus compa√Īeras. Otra vez, se repet√≠a el mismo esquema cuando llegada por la tarde a su casa:¬†ba√Īo, mates y trabajo de madrugada.¬†Durante un tiempo sostuvo este ritmo, hasta que resign√≥ los fines de semana en la feria de Puerto Madero.

Desfiles de alta costura

Por amigos en com√ļn, Aldo conoci√≥ en 2018 a¬†Alejandro Traverso,¬†administrador de la¬†C√°mara Argentina de Moda.¬†En medio de una charla informal el empresario le pidi√≥ que le muestre sus obras y su reacci√≥n fue contundente:¬†'Esto tiene dise√Īo'.¬†Tiempo despu√©s, le ofrecer√≠a asociarse con √©l en el¬†armado de su propia marca.¬†Antes, lo invit√≥ a varios¬†desfiles de moda.

El vendedor de autos se pase√≥ por las pasarelas de¬†alta costura,¬†donde se nutri√≥ de nuevas tendencias y se hizo 'compinche' de la actriz y exmodelo¬†Mu√Īeca Moore.¬†Ella lo recomend√≥ con el dise√Īador¬†Laurencio Adot,¬†que no tard√≥ en elegir los accesorios de Aldo Sotomayor para acompa√Īar su colecci√≥n 'DotBallet', en un¬†desfile¬†en el¬†Alvear Palace Hotel.

'Ya que me llamara por un solo aro o una perlita, era¬†wow. Fue tocar el cielo con las manos', confiesa el chaque√Īo, aunque su aporte en el desfile termin√≥ siendo mucho menos modesto que su comentario. El dise√Īador acompa√Ī√≥ toda la l√≠nea de Laurencio Adot con una serie de collares y aros de estilo Greco-Romano. Un antes y un despu√©s en su carrera.

'Conozco a pocos en el rubro, pero Adot es de lo mejor que conoc√≠', comenta sobre el dise√Īador de alta costura, quien a los pocos meses de haber compartido pasarela con √©l, volvi√≥ a convocarlo para que interviniese aros y apliques en el desfile organizado por Caras Moda, en el Palacio Alsina.

Su atelier

El armado de su propia marca lleg√≥ a los pocos meses, en 2019, de la mano de Traverso. El empresario propuso al chaque√Īo formar una sociedad en la que √©l deber√≠a aportar la parte creativa. Sin abandonar la venta de autos, Aldo volvi√≥ a las pinzas de madrugada. Esta vez, para producir la colecci√≥n en serie que vestir√≠a el primer local que abri√≥ en el microcentro, sobre la calle Per√≥n.

Las exigencias del local llevaron al dise√Īador a renunciar a la concesionaria. Por primera vez se dedicar√≠a enteramente al mundo del dise√Īo. Al poco tiempo, entrado el 2020, se desat√≥ la¬†pandemia¬†que no s√≥lo reconfigur√≥ el microcentro porte√Īo, sino que oblig√≥ a Aldo a dar vuelta todo. 'Otra vez de cero', dice, y sonr√≠e.

A pesar de la pandemia, Aldo y su socio apostaron por abrir un local en pleno barrio de Palermo.¬†Esta vez, el negocio ubicado en la calle El Salvador al 4600 se convertir√≠a en el atelier del artesano.¬†'Sorprendi√≥, no para tirar manteca al techo, pero‚Ķ',¬†reconoce el chaque√Īo sobre la actividad comercial durante las restricciones por la crisis sanitaria provocada por el coronavirus.

Hoy, desde su atelier, donde no solo exihibe collares, pulseras y aros, sino tambi√©n una amplia gama de accesorios, atiende a todo tipo de p√ļblico. Eso s√≠, aclara que todav√≠a 'no llegaron los extranjeros'. Aldo tambi√©n ofrece asesoramiento personalizado a novias, o clientes que est√©n 'un poco perdidos'.

Detrás del mostrador, y bajo el encuadre de sus propios accesorios, Aldo cuenta que le gustaría lookear a la modelo y conductora Carolina 'Pampita' Ardohain. 'Me parece una hermosa persona. Aunque no la conozco, lo intuyo'. La misma corazonada tiene con la actriz de Hollywood Angelina Jolie. 'Se me hace que tiene buena energía', opina.

Con la mirada lejos del local, pinzas en mano, se pregunta: '¬ŅLlegar√°n en alg√ļn momento los dise√Īos de Aldo Sotomayor al exterior? Ah√≠ s√≠ ser√≠a un sue√Īo cumplido'.

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