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Talentos en fuga: los mejores futbolistas ya no jugarán en la Argentina

El último Superclásico fue uno de los mejores en las décadas recientes del mayor duelo del fútbol argentino. Tuvo de todo: situaciones cambiantes, emociones, golazos, dramatismo, suspenso, intensidad. Más allá del desenlace, de ese 4-2 que festejó Boca, fue un partido que merecerá recuerdos. En esa cita hubo dos protagonistas centrales y excluyentes. Andrés D"Alessandro fue el líder creativo de ese River que se fue feliz y ganando al descanso. Su salida, cuando al partido le quedaba todavía media hora, fue interpretado como un grave error de Marcelo Gallardo, de los pocas decisiones objetables en su recorrido de seis títulos con La Banda. Del otro lado, Carlos Tevez fue el superhéroe que rescató a Boca en el Monumental. El de la actuación para diez puntos, el de los dos goles que dieron vuelta a River. Esa postal cercana resulta también otra cosa: el retrato de lo que ya no ofrecerá el fútbol argentino en 2017. Carlitos y Andrés no jugarán en la tierra de Maradona y de Messi. Pero no son los únicos ausentes del fenómeno de los talentos en fuga: Oscar Romero ya no brindará su juego de mago a Racing; Miguel Almirón -la estrella más brillante del Lanús campeón- ya no provocará asombros a cada paso; y Giovanni Lo Celso ya no mostrará su juego distinguido bajo el cielo de Arroyito. Dicho de otro modo: los -quizá- cinco mejores futbolistas del año ya no estarán.

El escenario es claro: a cambio de cifras impagables para el mercado local se van los jugadores más destacados y la posibilidad de encontrar reemplazantes a la altura es imposible. Es lo que dicen en los clubes. Es lo que interpretan los especialistas. Es lo que se percibe: se debilita el campeonato argentino.

La Superliga de China, nueva vedette universal del mercado de pases, es una de las razones de esta situación. Ofrece millones inalcanzables para casi cualquier Liga. El viernes, batió un nuevo récord en sus contrataciones: el Shanghai International Port Group (SIPG) pagó 70 millones de dólares por el brasileño Oscar, mediocampista del Chelsea. Es un mensaje inequívoco: el fútbol chino compite contra todos. El plantel, conducido por André Vilas-Boas -"el nuevo Mourinho", como le dicen-, cuenta con el argentino Darío Conca. Y ahora se le sumará otro talentoso, otro Oscar: Romero. El paraguayo tenía todo acordado para ir a jugar al Atlanta United, el equipo de Gerardo Martino en la Major League Soccer (MLS). Pero el SIPG ofreció más dinero que los ocho millones del club estadounidense. Está claro: incluso a través del fútbol, China exhibe su poderío económico creciente. El caso de Tevez también obedece a La Muralla de los Millones. "Quiero que se quede, pero uno ve los números y la propuesta que tiene de China es muy fuerte", dijo la última semana el presidente de Boca, Daniel Angelici, ya resignado. Por el crack de Fuerte Apache, el Shanghai Greenland Shenhua pagará 40 millones de dólares por temporada. Allá, Tevez se encontrará con Gio Moreno (el ex Racing; capitán del equipo). Acá, deja su regreso histórico (tras jugar la final de la Champions League con la Juventus), dos títulos, los dos goles sin olvido en el Monumental y al Boca de Guillermo en la punta del torneo. También deja un vacío en la formación. Y un mensaje: contó su tristeza por no poder hacer una vida normal a consecuencia de las histerias y de las exigencias alrededor del fútbol argentino. Ese fue otro de los motivos de su adiós.

La MLS también quiere competir con las Ligas de élite. Sirve un detalle: en el último año superó en promedio de venta de entradas a la Serie A de Italia, habitual top 4 del rubro. Y -lógica pura- también busca talentos en la Argentina. Como Martino se quedó sin Romero, pronto le encontraron sustituto en el Atlanta United: Miguelito Almirón, 22 años, paraguayo, preciosa aparición de Lanús. El enganche, que era pretendido por el Arsenal y el Inter, ya fue presentado en el equipo rojinegro. Usará el número que más le gusta y que mejor le queda: el diez. En Lanús, el otro Almirón -Jorge, el técnico- no sabe cómo reemplazarlo.

Lo Celso ya había acordado su transferencia de Central al PSG, nuevo rico de Europa. Pagaron por él 16 millones de dólares. Se quedó seis meses más con el deseo de irse con la gloria de un título. No pudo: perdió la final de la Copa Argentina ante River. Para sustituirlo al pibe de 20 años, el equipo rosarino deberá recurrir a otro pibe. La eterna historia de su cantera inagotable. Más ahora que el mercado de pases local está acotado a dos refuerzos.

El caso de D"Alessandro es distinto. No está estrictamente vinculado a ofertas imposibles. Su situación ya estaba resuelta desde el arribo: el Inter de Porto Alegre lo cedió a préstamo sin opción de compra. Y ahora, ya despedido con una ovación de Núñez, tiene por delante una tarea que también involucra a su corazón: devolver al Inter a la Serie A del Brasileirão, tras su reciente y traumático descenso. En River ya comenzaron a extrañarlo. Es previsible: tampoco saben quién asumirá su rol.

La consecuencia está a la vista. Argentina -que según la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol (IFFHS) tiene la cuarta mejor Liga del mundo, sólo detrás de España, Italia y Alemania- se queda sin los mejores exponentes. Otra vez. Y tiene que recurrir a lo de siempre: a esos pibitos que salen de abajo de las piedras haciendo jueguito. O a un milagro. Otro más.

Fuente: Clarin
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